EL MENSAJERO DE GÜEMES
Adriana Vega nos presenta junto al héroe, a Martín, un adolescente argentino
que todos debemos conocer.
Por Adys Cupull
... Estos hombres que mueren sonriendo
con la esperanza de un mañana, enterrados con apuro
y en cualquier lado, son verdaderos patriotas. Ojalá
las generaciones futuras conserven la Independencia
que ellos están a punto de conseguir.
Del Diario de Güemes.
Hay libros pequeños cuyos mensajes inmensos, parecen no caber en él. Hay libros que conducen al lector por caminos de sabidurías, y se anuncian como literatura escrita para niños, sin embargo, llegan a ser de lectura escogida y de preferencia para los adultos.
Uno de esos libros es Un poncho vestido de luna de Adriana Vega. escritora argentina, pedagoga, presidenta de la Asociación Cultural "José Martí" en su país, que de forma amena, sencilla, tierna, trata la vida de uno de los grandes héroes de la independencia argentina Martín Miguel de Güemes, nacido en la provincia de Salta, quien en 1810 se unió al Ejército Independentista de su patria. En la narración la fantasía va de la mano con la historia para decir verdades. Los sentimientos más nobles, se juntan con el heroísmo y la aventura.
Esta obra fue publicada por la Editorial Gente Nueva, los lectores cubanos lo agradecen y muy especialmente los miembros de la Cátedra del Adulto Mayor, que lleva el nombre de la poetisa cubana "Rafaela Chacón Nardi", cuya sede está en la Fragua Martiana, quienes tuvieron el honor de compartir y escuchar a Adriana Vega en la magistral conferencia. Durante el encuentro la autora recibió del director de la Institución compañero Carlos Manuel Marchante
el anillo martiano "Cuba", símbolo de lo que Adriana Vega lleva en su corazón.
La edición estuvo bajo la responsabilidad de Josefa Montiel. Presenta veintitres capítulos en los cuales se habla de la vida de Güemes en campaña , unida en lo humano, natural y militar a la de un mensajero adolescente, Martín, cuyos méritos hacen que sea ascendido a soldado por el propio Güemes, acto que el abuelo califica como haber sido ascendido a hombre.
Adriana imprime fuerza descriptiva a la naturaleza y paisaje de los lugares en que se desarrollan los hechos, igualmente a las costumbres de sus habitantes salen palabras, convertidas: bosques, ríos, piedras, relámpagos, quebradas, desfiladeros, y hasta la luna que ilumina el poncho, entre otros, pasan por la mente del lector y lo recrea. La imagen del gaucho que aparece en el diseño de cubierta, muestra el poncho azul plateado, iluminado, vestido.
Desde el principio hasta el final, Martín, es el eje alrededor del cual comparten los personajes que ejemplifican al pueblo humilde, que sean colaboradores o no, son hombres y mujeres perseguidos, mártires, víctimas o héroes anónimos que intervienen en la lucha de forma espontánea.
Los valores morales y patrióticos de esta obra, merecen ser divulgados, por la necesidad de ser fieles a todos los que han caído y desaparecido injustamente, y por la urgencia de mantener la independencia de nuestros pueblos, como dijo Güemes en el exergo del capítulo veintidos del libro y que preside este breve comentario.
En ese relato hay una escena en la que Martín rinde homenaje a Juan, un pastorcito de cabras al que le decían Juan sin Padre, que fue asesinado. Martín preguntó que dónde estaba enterrado. La autora narra:
"Encontró la tumba sin esfuerzo. La limpió de pastos y piedras barriéndola con una rama; fabricó un cerquito de guijarros y talló con el cuchillo una cruz de madera, en la que estampó una escritura para regalarle a Juan su apellido y convertirlo en hermano: "
La Patria a Juan Quesada
Hombre de Güemes
Fuente: Adriana Vega, Un poncho vestido de luna. Gente Nueva 2oo6 p.86
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